la extensa lucha entre lo ideal y lo real es eliminada de cuajo cuando tu propia madre reconoce, y algo así como con gracia, que su hija lamayor viva fuera de casa. No importa cuanto esfuerzo dediquemos para contradecir lo que las horas te escupen en la cara, no importa cuan incómodo resulte mover todos los días el cepillo de dientes ni llevar o traer bolsos y bolsitas con TUS pertenencias; menos aún las sesiones de terapia en las que uno intenta asimilar la inevitable circunstancia, dándole nombres y calificativos mas bonitos a este pseudoconcubinato que nos viene amenazando con un libro en la mesita de luz y un secador de pelo frente al espejo, de un momento a otro basta sólo una sentencia de madre para que los cuentos de fantasía, donde los hijos viven en ese maravilloso mundo de La casa de los padres, se desvanezca por completo y se derrumbe cual castillo de arena detrás de tu presente aterrador.
Cruzando la calle se abren puertas y ventanas para mi, pero nadie me está gritando que vaya, no veo una alfombra roja de bienvenida ni menos copas de champagne, aunque sea del barato. Digamos que no hay fiesta pero tampoco piquetes cortando la entrada. Yo no se si hoy día devino natural o qué? debo haber quedado desfasada, digo que a mi dormir con él todos los días me gusta, pero el detalle es ese: con él, no ahí, no acá, no en algún lugar particular que sienta mío, del que me sienta parte. Él tiene una casa, yo un novio. Algo así. o hasta que se demuestre lo contrario, supongamos.
A ver.. a ver.. Soy Facundo Cabral, no soy de aquí, no soy de allá. Soy un paria. porque en lo que era mi casa, ahora la casa de mis padres, sólo falta que quieran hacer espacio en el placard y me manden con mis ropas y mis bártulos a ese otro "hogar" al cual hasta donde llega mi nivel de entendimiento no he sido requerida para tales fines.
además deberían sorprenderse, igual que yo, de mi paz interior y mis no ganas de dar batalla contra las ridiculeces y sinrazones, porque así como un pequeño desliz podría en toda mi sensatez gritarles a todos incluso a vos, que me chupen un huevo..! convivencia mis bolas estrelladas, ni siquiera conozco a su familia, no tengo nada mío ahí excepto algunos artículos que hacen a mi comodidad diaria y resultan en extremo necesarios. Participo, si. pero qué debería hacer sino? ser una ameba? no puedo viejo, no soy así. Si la heladera está sucia, la limpio porque no me gusta abrirla y que huela a hongo, si las sábanas están usadas las cambio porque me rompe los huevos la pelusa y la textura, si arreglo el jardín es porque me gusta tener un lindo paisaje para mirar, y así, y así.. no se las cosas que hacen "las novias", a mi rascarme la concha contra una silla no me copa. he dicho.
lunes, 25 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
otras noches..
porque desde vos, las noches ya no pasan. se quedan. dentro mío vivas el resto del día.
_ Ven a dormir conmigo. No haremos el amor;
él nos hará.
J. Cortázar.
_ Ven a dormir conmigo. No haremos el amor;
él nos hará.
J. Cortázar.
lunes, 4 de febrero de 2013
en perspectiva..
Cuando siento que no me pesan los insomnios y me veo deseando que la noche se eternice, a pesar de lo mucho que me gusta salirme de ese limbo de sueños sacudida por esas mañanas atrevidas que me sorprenden con tus ojos ahí tan al lado mío, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando te escucho y te regalo mi atención deluxe para entender la paz de los enamorados para dormir aquellas suficientes tres o cuatro horas que nos tolera la conciencia de saber que por mínimo que sea ese tiempo estaremos cada uno en su cabeza y no en los ojos del otro, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando te miro en perspectiva, en contexto o fuera de todo límite y me deslumbra cada destello de tu piel, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando me brotan las sonrisas desde el fondo de mi y sin contención aún cuando ni estamos juntos o cuando la verborragia me supera y de repente me encuentro hablando sola entre suspiros y recuerdos, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando no hay cansancio físico que no valga la pena, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando me topo en vos con mis límites y medidas y logro sentirme segura dentro de esas líneas de cordura, sin ese pudriente sentimiento de ahogo y sofocación, cuando me mostrás los bordes sin hacerme sentir necesariamente un pájaro de alas cortadas, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando arrancás de raíz todos mis parámetros estándares con esa diferencia de enfoque haciendo que las palabras se vuelvan todas polisémicas con la simple definición de problema y yo me quedo estupefacta con la claridad de la explicación...
entiendo que estamos hablando de amor pero con una misma lógica, esa que no existe.
Cuando te escucho y te regalo mi atención deluxe para entender la paz de los enamorados para dormir aquellas suficientes tres o cuatro horas que nos tolera la conciencia de saber que por mínimo que sea ese tiempo estaremos cada uno en su cabeza y no en los ojos del otro, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando te miro en perspectiva, en contexto o fuera de todo límite y me deslumbra cada destello de tu piel, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando me brotan las sonrisas desde el fondo de mi y sin contención aún cuando ni estamos juntos o cuando la verborragia me supera y de repente me encuentro hablando sola entre suspiros y recuerdos, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando no hay cansancio físico que no valga la pena, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando me topo en vos con mis límites y medidas y logro sentirme segura dentro de esas líneas de cordura, sin ese pudriente sentimiento de ahogo y sofocación, cuando me mostrás los bordes sin hacerme sentir necesariamente un pájaro de alas cortadas, entiendo que estamos hablando de amor.
Cuando arrancás de raíz todos mis parámetros estándares con esa diferencia de enfoque haciendo que las palabras se vuelvan todas polisémicas con la simple definición de problema y yo me quedo estupefacta con la claridad de la explicación...
entiendo que estamos hablando de amor pero con una misma lógica, esa que no existe.
sábado, 26 de enero de 2013
La impotencia del ignorante
creìa que no me complicaba tanto lidiar con las sensaciones ajenas que no entiendo, sin embargo cuando te importa de verdad còmo se sienta ese alguien a quien elegìs y a quien querès hacer explotar de felicidad en cada minuto del dìa, las cosas parecen cambiar. y de repente todo importa.
sentir la impotencia generalizada que te petrifica todos los poros del cuerpo por ese no entender què le pasa, què pasò, que hiciste, si lo hiciste, si fue externo, si en realidad estoy buscando un pelo en la botella. no saber. no poder hacer algo al respecto. de repente cuànto importa, de repente si se te quita el sueño.
me doy cuenta que soy la peor remadora de caras de ojete que existe en este planeta. antes porque me chupaba un huevo y se me hacìan por demàs de còmodas ciertas frases como: "si te enojàs tenès dos problemas" o bien "si no te explicas, yo no tengo la de cristal", y la consecuencia lògica de volverme hacia mi y dormir o desaparecer hasta que baje la marea; y ahora porque al no haber aprendido nunca a tratar con algo ajeno que me movilice y me afecte, no tengo la menor idea de còmo manejarlo, de què aportar para desaparecerlo. me petrifico. me entristezco. lo personalizo cuando lo ùnico que me doy cuenta es que no soy ni debo ser la protagonista de ese momento, de ese mal estar.
la impotencia del ignorante.
a veces soy 100 puntos. otras noches muerdo la banquina como llanta desalineada.
sentir la impotencia generalizada que te petrifica todos los poros del cuerpo por ese no entender què le pasa, què pasò, que hiciste, si lo hiciste, si fue externo, si en realidad estoy buscando un pelo en la botella. no saber. no poder hacer algo al respecto. de repente cuànto importa, de repente si se te quita el sueño.
me doy cuenta que soy la peor remadora de caras de ojete que existe en este planeta. antes porque me chupaba un huevo y se me hacìan por demàs de còmodas ciertas frases como: "si te enojàs tenès dos problemas" o bien "si no te explicas, yo no tengo la de cristal", y la consecuencia lògica de volverme hacia mi y dormir o desaparecer hasta que baje la marea; y ahora porque al no haber aprendido nunca a tratar con algo ajeno que me movilice y me afecte, no tengo la menor idea de còmo manejarlo, de què aportar para desaparecerlo. me petrifico. me entristezco. lo personalizo cuando lo ùnico que me doy cuenta es que no soy ni debo ser la protagonista de ese momento, de ese mal estar.
la impotencia del ignorante.
a veces soy 100 puntos. otras noches muerdo la banquina como llanta desalineada.
miércoles, 16 de enero de 2013
extraño
no hay un sólo día que no te extrañe. es difícil entender el paso del tiempo y la no vuelta atrás. te busco en todos los espacios, en todos los olores, en todos tus horarios. la rutina nos envuelve y nos despista, aún así nunca te voy a dejar ir de mi. este corazón tiene marcado a fuego tu nombre y dentro una burbuja llena de un amor irremplazable.
viernes, 21 de diciembre de 2012
sólo un momento..
siento que mientras tu corazón se apaga el mío va al galope y me siento egoísta. me siento triste por no estar devastada y por entender que es lógico, que tiene que ser. la madurez apesta cuando viene de la mano de la conciencia, de ese entender la biología, las matemáticas. Quiero dejarme ser una niña que llora y patalea por el capricho de querer o no las cosas, quiero no entender de qué se trata actuar bien, quiero limar la diferencia entre el bien y el mal. quiero que me expliquen que es el cielo y me digan que los que se van siguen estando bien. quiero no entender lo que pasa cada vez que respirás y no quiero suspirar con cada tic, con cada tac. quiero pedirte que sigas, que luches un poco más y me siento la peor de las egoístas, porque me diste más de lo que hubiera podido esperar, me enseñaste lo que es lealtad y sé que tengo que dejarte descanzar.
te has ganado cada una de mis lágrimas, sos un gladiador, un toro, una parte de mi. incondicional.
te has ganado cada una de mis lágrimas, sos un gladiador, un toro, una parte de mi. incondicional.
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